Cómo la actividad física adecuada puede ayudar a aliviar y prevenir dolores frecuentes, tales como el dolor lumbar
Cómo la actividad física adecuada puede ayudar a aliviar y prevenir dolor lumbar
En la entrada del día de hoy vamos a valorar que hacer en caso de sufrir uno de los dolores más frecuentes, el dolor lumbar. Médicos y fisioterapeutas advierten que la inactividad prolongada puede empeorar el malestar lumbar, mientras que el movimiento controlado fortalece músculos y disminuye el riesgo de recaídas.
Aunque la tendencia natural puede ser evitar el movimiento cuando la espalda duele, especialistas consultados por The New York Times subrayan que la actividad física, realizada correctamente, es una de las herramientas más eficaces para el manejo de esta afección.
No existe una solución milagrosa, el ejercicio puede aliviar molestias, fortalecer la musculatura de soporte y, a largo plazo, prevenir el empeoramiento de los síntomas.
El Dr. Edward Phillips, profesor asociado de medicina física y rehabilitación en la Harvard Medical School, explicó a The New York Times que la inactividad prolongada no solo no ayuda, sino que puede agravar el dolor lumbar. “El mejor consejo es seguir moviéndose”, afirmó Phillips, quien destacó que el ejercicio contribuye a estirar y fortalecer los músculos que sostienen la espalda, además de mejorar la percepción del dolor y reducir el estrés crónico.
Además, se sugiere levantarse cada 30 minutos, caminar por la casa o la oficina, o realizar sentadillas al aire o ejercicios de levantarse y sentarse. Además, los estiramientos resultan fundamentales: posturas como la del niño y el gato-vaca, estiramientos de cadera en figura cuatro y de isquiotibiales ayudan a contrarrestar la rigidez muscular que puede repercutir en la espalda.
También es importante el rol de fortalecimiento muscular, ya que, es otro pilar en la prevención y el alivio del dolor lumbar. El Dr. Phillips explicó que un core débil obliga a la columna y los discos a soportar mayor presión, lo que incrementa el riesgo de dolor o lesión.
Los expertos también aconsejan incluir movimientos funcionales de resistencia, como sentadillas para recoger objetos y el uso frecuente de escaleras, para mejorar la forma física en las actividades cotidianas.
Prácticas como el yoga y el pilates, que combinan fortalecimiento y estiramiento del core y áreas circundantes, han demostrado ser beneficiosas en el manejo del dolor de espalda. Ante cualquier duda sobre la técnica o el tipo de ejercicio, los especialistas recomiendan consultar a un fisioterapeuta para recibir orientación personalizada.
En cuanto al ejercicio cardiovascular, el Dr. Andrew Sama, codirector de cirugía de columna en el Hospital for Special Surgery de Nueva York, indicó a The New York Times que las actividades aeróbicas de bajo impacto, como caminar, usar elíptico, andar en bicicleta o nadar, son las opciones más seguras para quienes se inician o han estado inactivos.
Un estudio reciente reveló que caminar puede ser especialmente eficaz para prevenir la reaparición del dolor lumbar. Para quienes toleran actividades de mayor impacto, existen evidencias de que programas combinados de carrera y caminata durante 12 semanas pueden reducir la intensidad del dolor y la discapacidad asociada.
Antes de comenzar cualquier rutina, los expertos insisten en la importancia de consultar con un profesional de la salud, especialmente si el dolor se intensifica. El dolor de espalda puede tener múltiples causas, por lo que una evaluación médica resulta esencial para descartar problemas graves y adaptar el programa de ejercicios a las necesidades individuales. La seguridad debe ser siempre la prioridad, y la progresión debe ser gradual para evitar recaídas.
En resumen, el dolor no solo tiene tratamientos paliativos como las medicinas, sino también preventivos, tales como la realización de ejercicio físico diario, el cual nos puede ayudar a prevenir dolencias comunes y a fortalecer nuestro cuerpo. Sin embargo, es importate recalcar que antes de comenzar cualquier cambio que pueda afectar a nuestra salud, es necesario consultarselo con nuestro médico o fisioterapeuta para conocer los ejercicios adecuados y como podemos realizarlos sin hacernos daño en el proceso.

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